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Complejo Nº 14: de Agar y Sara


Tendencia masculina o a veces inconsciente a clasificar a las mujeres en dos grupos: las buenas, que en su mayoría son su mamá y sus hermanas, más la esposa hasta que él le pega los cachos y se divorcia, luego le hace la vida imposible a ella, haciéndole pagar el gran error que tuvo: Conocerle a él.
Y a las malas, aptas para la satisfacción sexual, con las cuales hacen su vida y son lo mejor porque beben, fuman, dicen groserías, se hacen los tatuajes en el mismo lugar clandestino y son capaces de caerse a puñaladas por él en cualquier bar de mala muerte, eso sí, siendo siempre indignas de amor.
El hecho fue anotado por Freud y bautizado por la psicoanalista francesa Maryse Choisy, aludiendo a un episodio bíblico: Sara, mujer de Abraham, creyó que no podía tener hijos y autorizó a su esposo para que cohabitara con su esclava egipcia Agar, de la que tuvo un hijo llamado Ismael. Pero como más tarde Sara tuvo un hijo, Isaac, el patriarca expulsó de su casa a Agar el Ismael.
Ejemplo de ello lo vemos en cualquier familia a excepción de la nuestra, porque somos incapaces de ver un problema o comparar los errores familiares con los demás, por muy comunes que sean. Eso nos raya y nos disminuye, lo que no nos hace cumplir aquello de "Ve la viga que tienes en tu ojo, antes de ver la paja en el ojo ajeno".
Un ejemplo nacional en la política: Chávez y Marisabel. También Carlos Andrés y Blanca Pérez más Cecilia y Lusinchi con su barragana Blanca Ibáñez. En la vida artística, el caso de Desideria de Caro con el banquero que era su novio.

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