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jueves

PESCAR INCAUT@S Y SER PESCAD@

Dedico este trabajo a las mujeres guerreras. Es de humor y nada que ver con su lucha que es la nuestra. Lo pensé basado en qué buscan ellas cuando marcha o se reúnen, tanto por la patria como por sus derechos de género, como también en la visión que tienen desde la barrera algunos, para ayudar ó detractar; para cuidar o para cosas malas inventar. Ojo, hay quienes pescan a todos por igual, no importa el género.
Hace un tiempo largo que estoy observando y oyendo que el hablar como malandro es más que una moda, una necesidad. Sí, la necesidad de ser malandro. Quizás sea para defenderse, lo que se ve o que les suena mejor. Por ello el galanteo sólo pertenece a quienes fueron criados con educación irrestricta y no han cedido del todo. Entre ellos me cuento y creo que me cuesta mantenerlo. Hay una gran diferencia entre decir groserías y obscenidades. Las primeras son palabras que en un contexto agradan o hasta educan y las otras son reflejo de la maldad ó lado oscuro de cada quien. Pero cuando la grosería se hace del 51% de una conversación o frase, ya deja de ser ella ó un coloquio, pasa a ser la pobreza del lenguaje y la auto-limitación; en la Juventud quizás es causada por tanta TV nacional, los golpes en la patineta o tanta cuña de Maltin Polar y Malta Regional. En adultos, el consumo de los remedios para la próstata o el Calcibon que hace que el calcio se les vaya al cogote. En gente de mediana edad, el smog, los perros calientes o comida en la calle ó la combinación de ambos factores, dándole un sabor a la salchicha como si fuera ahumada en el tubo de escape de un Ford viejo. Para dar paso al escrito principal, debo decirles a aquellos que en una conversación se dicen marico unas 14 veces en una frase de 20 palabras acompañado de no menos 2 “huevón”, que me dan pena realmente. Hace unos años atrás si alguien te decía así, sufría de una caries provocada a puños. Quizás esto es basado en el estudio reciente que diferenció a los maricos de los homosexuales; los homosexuales son aquellos/as que gustan de la gente de su mismo sexo. Los maricos son aquellos que prestan plata sin garantía, dejan que la mujer salga con otros, dejan a su marido solo con la prima zangana, apuesta a “dónde quedó la bolita”, etc. Pero eso, no es razón para usar ese lenguaje en todas partes, ya que deja de importarles el entorno y se hacen peligrosos y desconfiables para los demás y para sí mismos. Así que, mi estimado maric… mis amigos (y amigas, ya que las chicas las dicen bastante), comiencen a reflexionar, miren que quien sueña que se muere, aunque sea fiebre les da. Por ello muestro que sí se puede hablar con educación y eso plena más el espíritu, ya que lo prolijo y amplio del idioma castellano es un factor importante para el aprendizaje. Vean. Me disculpan lo soez, pero para corregir se debe decir qué se corrige (cruel ironía). Y a la vez contemplarán que no están todos los que son ni son todos los que están cuando uno se reúne, mucho ojo en las marchas. DICHO EN MALANDRO Después de aplicar una muela ácida en la chamba, dejándole el pe­lero al chivo, con los giros achantaos, me lancé con la tara pa' pillá el muestreo firmao por las jevas en el Centro. Estas locadias no andaban con paros raros. ¡Qué va!. Todo era un solo de lengüeta fina, con buches banderas pidiendo igualda y to' ese bachaqueo atrinca. DICHO CON MAYOR PROPIEDAD Después de burlar la supervisión de mi jefe en el trabajo, dejando para luego los giros por cobrar, me fui en mi moto hacia el Centro de la ciudad, donde tenía lugar una reunión de feministas, las cuales ondeaban consignas concernientes a los derechos de la mujer. DICHO EN MALANDRO Ahí me le controlé a una tiernita que le vi cara de ñera y pagando: ¡Uf! con un diente na’ más, la estoy guisando pa’ des­pués almidónala y ñácata" -me hablé pa’ dentro-. Comencé a ronca la tarita, dán­dole bigote pa' que la tiernita me pillara. De pasón, se me friqueó el buceo, cuando una jeva burda de atestá, llamada María Corina comenzó a dispará cañonazos de mente lúcida y el ganao se puso a aplaudí. De igualito me le colé de caleta y seguí con mi chipoteo detrás de la bichita, hasta que le lancé esta directa sin recule: "Vaya, de buena fe, ¿por qué no dejamos plumas, te encaramas en la tara y raspamos por ahí a latearnos de una buena?". Ese entrompe se fue a la isla, cuando la personaje me la batió de frente: "Mi­ra, menso, busca tu club que, aparte de que tú eres gallo orillero, esta que tá aquí anda es en una liberación de pura coba, porque lo que quiero es cachapita". Esto acabó con mi dureza y me terminé de tirá tres y una plegaria, cuando la vi que le daba un pataón a su animal, senda bestia china y se iba con otra bicharanga a hacé lo que yo quería ¡...Alta sabandija! DICHO CON MAYOR PROPIEDAD Allí me le acerqué a una jovencita con cara de ingenua que vi muy proclive a la seducción. "Caray, quizás con una sola expresión y una sonrisa, pueda obtener la buena disposición de la chica" —me dije— Y comencé a hacer sonar mi moto moviendo el ace­lerador para que ella se fijara en mí. De repente, mi visión fue entorpecida, cuando una mujer de buena dicción y mucha se­guridad de contenido, ganó la atención del público, el cual la aplaudió a ritmo entusiasta. Me la identificaron como María Corina. De cualquier modo, proseguí con mi cometido, colándome sigilo­samente para continuar con mi galanteo a la muchachita ino­cente, a la cual sin miedo me le acerqué y le exclamé: "Joven es con usted, ¿por qué no nos vamos de este lugar, se sube a mi motocicleta y paseamos por allí, incitándonos al beso?" Todo aquel discurso se me vino abajo, cuando ella me ripostó crudamente: "Oye, lerdo, busca tu clase, que aparte de torpe y margi­nal, yo creo en la liberación femenina sólo por conveniencia, pues mi intención aquí es la de pescar a una incauta para satis­facer mis inclinaciones sexuales". Esto acabó con mi integridad, me desmoroné y terminé de capitular como galán, cuando la vi con una motocicleta enorme, una poderosa Yamaha 6900 y se iba con una muchacha a quién sabe qué, por quién sabe dónde. DICHO EN MALANDRO Fui por una curda dura, ronqué la tara por donde me dio la gana y me la menté de frente jurando por este puño e’ cruces que más nunca ando donde esas mujeres que son más recias que uno. No quiero ver como son iguales coco con coco y coneja con coneja, que va, ¡cachapa en la cachapera na’ más mano! DICHO CON MAYOR PROPIEDAD Bueno, compré una botella de licor, di algunas vueltas de ilegal factura, y dije que jamás asistiría a donde hubiera muje­res liberadas. Qué va, amigo, allí, si hay igualdad, será porque se gustan de igual a igual.

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