04 noviembre 2009

LA RISOTERAPIA EXPLICADA A MI MANERA: ALÉGRAME LA VIDA

(Basado en hechos reales distintos, que no se dieron así)


Todo un año con tus nervios por la operación que tanto te preocupó. La vergüenza que aquel, tu novio adorado, no te acompañaba a la Clínica para examen o los 2 intentos anteriores de operación, postergados por tu miedo y tristeza de soledad.

Tanto estuviste enferma que él decidió mejor buscarse a una más sana. Y lo digo así porque tú misma preferiste así referírmelo. A veces es difícil decir la verdad crudamente de quienes se quiere, pero la justicia es para todos.

¿Lo bonito? Lo sacaste de tu corazón. No, no me refiero a él que es parte de tu historia. Sacaste el odio de tu corazón. Y lo sé por esa sonrisa picara que tantas veces me diste al decirlo, se notaba paz y sé que jamás fingiste. Tu propia identidad te hacía mejorar de cualquier cuita pasada.

Pero el tercer intento de tu operación, misma que no comentaré, tuvo que venir de la peor forma. Estabas ya muy repuesta, viviendo el día a día con la misma necedad que cada persona cuando está enfermo: ¡no cuidarse y hacer todo lo que no debía!

Ese día se te ocurrió conducir a tu trabajo, al que volviste porque los niños del Preescolar te daban vida, energía y sonrisas. Llegaste a aquella esquina ante la luz roja y al pasar a verde, el conductor de atrás te chocó, todo esto por el mal afán de las personas de correr para ganar 1 minuto de tiempo cuando pueden perder más.

Aquella noche en la clínica, la gente rezaba por ti. Ese nódulo por el efecto látigo era un peligro y el choque removió tu otra afectación. 2 operaciones conjuntas en sitios distintos ¡qué problema!.

Pero siempre te mantuviste lo mas conciente posible, pero con miedo. No había sedante que bajara tu alteración, lo que no permitía tu paso a quirófano. Tus familiares, aunque yo no era tu novio ni nada similar, me permitieron acercarme a ti.

Recuerdo que en medio del dolor ajeno, mi plan era muy distinto al de los demás, yo quería jugar con el dolor…¡y vencerle!. Era mi intención, la cual desde un principio no fue bien vista.

Jamás en mi vida había contado yo tantos chistes, quería que tú rieras. Exageré historias, buscaba las bromas más sanas pero a su vez las más picantosas, quería que tu atención se concentrara en los músculos faciales que requiere la risa para ser mostrada al mundo. Sí hay un sedante natural, ese debe ser la paz y el humor que aparte de tener gracia, te congracia, te genera la apacibilidad necesaria para enfrentar lo que sea.


Ese día me convertí en cada uno de los Tres Chiflados, en Patch Adams, un ventrílocuo que imitaba a Carlos Donoso, fui un Julio Sabala, baile tal cual sabías que no me gustaba, conté anécdotas como un llanero o un oriental, imité a un sifrino, creé facetas que sólo por alguien como vos podría haber hecho. Ese día fui el más cómico del mundo, con el mejor público de todos.

Horas después entraste al quirófano. Luego, sólo pudimos llorarte.

¡Ey, tranquilidad para quienes me leen! Esas lágrimas fueron de felicidad. Ambas operaciones fueron exitosas. La alegría también se manifiesta con un llanto que al llegar a tu boca, jamás sabe mal y te recuerda que la vida vale mucho y que por dentro no tenemos ni debemos buscar tener el sabor de la amargura.

Ya en estos días, estás casada con otra persona que cada día ve en tus ojos la alegría de la vida al despertar y ve como se cierran con cariño, suspiros y reposo en el anochecer. Tienes la alegría de tus hijos y una vida próspera, con las tristezas en un saco, el cual siempre atinas de olvidar cargar.

Yo, por mi lado, recuerdo con alegría que no sólo me sentí útil, ¡sino que lo fui!. Ya lo había dicho el Libertador, la gloria está es en ello. me quité las penumbras de la pena cuando más se me necesitó, le encontré el verdadero valor a la risa, que no es otra que ser parte de cada momento de la vida para ser mejores, aprender, educar, informar y otras veces sacudir con algo de dureza, pero sin llegar a ser vil.


Cuando usted oiga risoterapia, no crea que es sólo para mover el diafragma, relajarse y sentirse bien un rato cuando todo lo presiona. Risoterapia es ayudar al caído, hacerle sonreír con el apoyo sincero, sin mayor interés que verle contento, sin esperar más a cambio que el observar el resultado del vivir saludable, sano, útil, con futuro, mente abierta y sin tribulación que le acongoje.

Riso-terapia es el hacer de cada cosa de nuestra vida, una razón más para vivirla. Los problemas son inevitables, lo sabroso es reconocer las faltas, no creerse inmune y que todo lo positivo en derredor es ganancia para el humor.
 
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Barbara dijo...

Ese fue el tema que expusimos mis compañeros y yo en el panel de grado cuando estudié inglés en la Carabobo... A los profesores les gustó mucho el tema :) ... Esta bonito el post
Toronto Quebec Montreal

Jose Rojas dijo...

Bien pavo y edificante tu post.. Siempre te leo pero poco dejo comentarios.. Exitos! y Dios te agradecerá todo lo bueno que haces en la vida..