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martes

Fútbol Vinotinto con sabor a Béisbol Venezolano


Ya somos nombrados en el fútbol, le hemos dado nuestra esencia e identidad. Y si no lo cree, vaya a un juego y se dará de cuenta de que es verdad, pues ya se notan los patrocinantes oficiales, que son las empresas cerveceras, que apoyan el deporte y alegran al fanático.

En los estadios ya se comienzan los juegos con la reventa de entradas, sorteando los cientos de tarantines instalados a las entradas ofreciendo franelas, gorras, banderines y cuanta periquera se les ocurre vender y que nunca se queda fría con los consumidores.

Vendedores de chinchurria, tequeños de queso sintético y el viejito que lleva una quiniela de quién le da de primero el remate de chilena a el balón y mete gol antes del minuto 7 del primer tiempo y que nunca se le consigue para que cancele la apuesta cuando algún suertudo la pega por mera casualidad.

Al buscar asientos nos conseguimos que el que nos toca por el número de entrada está ocupado por un sujeto más grande que uno y con cara de mafioso acompañado por unos "panas", lo que nos obliga sentarnos adelante, donde nadie le gusta estar -ya diremos por qué-. 

Comienzan antes del partido los baños de agua helada por los vendedores de cerveza a sobreprecio, en vaso para los de adelante y en botella para los de más arriba; luego salen los equipos, mientras se oye una pita pues por los parlantes dicen que entró cierto alcalde, ministro o gobernador al que una parte no quiere, otros no les importa y los que le apoyan se quedan callados para no ser insultados también.

Y al estar en el campo los jugadores escupiendo el engramado mientras se agarran los testículos y la mascota va de un lado para el otro, hasta que suenan los gloriosas notas del Himno Nacional, la cual todos cantan a todo gañote meneando la cerveza y la cintura cual vulgar vallenato. 

Al finalizar comienzan a aplaudir y a pitar, mientras el árbitro le pide una moneda a uno de los jugadores para hacer el sorteo misma con la cual después se hace el loco y se encaleta.

Es ahí cuando comienza la pasión por el fútbol, gritando, haciendo la ola y cada uno comentando con el de al lado: ¡fue foul ¡si la agarra en la esquinita la saca y ganamos!, ¡este diamante si es grande y las bases están bien lejos! ¡acá nunca hacen nada completo ¿por qué no hicieron esas rejas más largas para atajar la pelota y no llegue al público? (refiriéndose a las redes); los que dicen que su equipo está perdiendo alegan que el manager es un aguao, que no da las señas bien y que los que están en las rayas creen que están haciendo las indicaciones en un portaaviones:

Los más perdidos piden jonrón y los desubicados se creen que se la comieron llevando su franela de Caracas o Magallanes.

Cuando se hace la pausa del primer tiempo, sale una banda marcial con sus pesados y calurosos trajes por todo el campo, pero nadie los ve pues todos están descargando en el baño tanta cerveza o en taquilla reclamando que por que se tardan tanto para comenzar el siguiente inning o están viendo a una muchacha que con su cara de
seriezota está dando la maraquita bailando tambor para lucirse ante las cámaras de televisión, usando sus acompañantes como tambores los asientos y el tobo de uno de los vendedores de cerveza.

Luego salen los jugadores y hay una soberana ovación por su regreso, cuestión que hace creer a los de la banda que lleva rato tocando que es una noble despedida a su labor a la cual nadie le paró ni micra. Comienzan los minutos finales, la gente empieza a gritar, pero no por un gol, sino por una golpiza que se formó cuando un borrachito intentó besar a la novia de un guardia nacional que veía el partido.

Hay más cambio de jugadores que los autorizados por la FIFA en el fútbol nuestro, por conveniencia salen y entran del partido pues no pueden lesionarse ya que el contrato que tienen con otros países no se los permite y solo pueden jugar 10 minutos por partido, no pueden ser marcados violentamente por el contrario y llegan tarde a la temporada pero queriendo ser más admirados que los que han jugado desde el principio y a la llegada de éstos quedan relegados a un quinto plano.

También hay saludos para otros jugadores que no ven acción por sus contratos extranjeros, pero salen declarando por todas partes con lágrimas en los ojos y música criolla de fondo, que desean más que nada jugar en su país, aunque les paguen con bolívares fuertes, pero los dólares son un fuerte compromiso ¡-^-!.

Al fin llega el GOLLLLLL. Comienzan los amapuches de los que sacan partido del partido para agarrar a las mujeres, las groserías de los que les gana su equipo y más de los que están viendo perder al suyo. 

Cuando hay penales son dedicados a la infancia pobre…eso no los sacará de su condición pero es honorable.

Termina el partido, el arbitro es sacado en hombros por los paramédicos que tratan de salvarle la vida, pero ante la amenaza del público de ser los siguientes, se los regresan para que terminen con él.

Comienza la lluvia de cerveza (que señalamos antes era lo malo de estar adelante en los asientos), botellas, un gracioso que comienza a escupir candela y achicharra los cabellos a una señora y pone moreno a un calvo:

Por unos instantes se detiene esta algarabía cuando por los parlantes dan el marcador final al cual todos escuchan atentos, pues con tanto relajo casi nadie se dio cuenta de lo que ocurría en el campo, sale la gente a celebrar y crean caos en las calles, rayando con spray las casas, iglesias, plazas con el nombre del equipo.

Compran franelas con el número y nombre del goleador y si se agotan con el nombre del que les lleva el agua, es lo de menos, está en el equipo igualito. En la cancha mientras tanto, están atendiendo al arquero ya que en una jugada la pelota pegó del cuarto palo y por ende a él le dolían las entrepiernas. Los otros jugadores están haciendo el intercambio de franelas pero con las chicas de la barra de animadoras, con sostén incluido y salidita a celebrar al rato, con ganas de chutar un par de goles más.

En fin, estas son pocas de las cosas que día a día se irán afianzando y tradicionalizando en el futbol nacional, faltando decir los concursos de enviar mensajes con la palabra "patada" al 4567 y al enviar muchos de éstos, se ganarán una de las franelas usadas por los jugadores en los últimos cinco partidos y que no han sido lavadas; los jingles dedicados al equipo, la miniseríe con los jugadores, aunque no sepan actuar y sean gagos además de los muchachitos que entran a la cancha a pedir autógrafos y a robarse los balones, mientras sus hermanos mayores están robándoles las cadenas, celulares y carteras a los jugadores en los vestidores.

Y este futbol es tranquilo, sin ganas de caer en esas feas costumbres de los holligans o que se vengan abajo partes de los estadios como en el Viejo Continente o en otras partes de Sudamérica, no señor, acá tenemos la ventaja de que si se cae alguna parte, va directo al suelo sin aplastar a los de abajo, y el número de muertos es relativamente menor, ya que lo más que pueden aplastar son las franquicias de comida rápida instaladas allí y que venden todo mucho más caro que en un Centro Comercial. 

Por último vendrán los comentarios de prensa y la vox populi de que es muy inadecuado e incómodo el calendario de fútbol nacional, por tener partidos diarios para hacer el campeonato rápido y que los campeones vayan a dar la cómica a la Serie del Caribe de Fútbol; luego prueben su suerte a otros países donde dicen ser mas organizados pero no con la misma pasión de nuestro país, llegado el momento de que un nuevo arbitro de la voz de ¡PLAY BOLA!.

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