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sábado

El Hombre de mi Vida: Oscar, mi Papá


Hace poco oí a unos señores hablando sobre lo triste que decían ellos que podían estar por que no tienen a sus papás vivos. 

Pero cuando se acordaban de todo lo que les dieron, sabían que ellos no habían muerto, mucho menos en vano, ya que vivían en ellos y que los abrazos que les faltaban de sus padres, los recibirían en la gloria.

A diferencia de ellos, mi padre está vivo tanto física como en mi corazón y acciones. No somos dados a los abrazos, pero sí a empujarnos cariñosamente, su costumbre de pellizcar la pierna cuando uno está descuidado y hacer “guau-guau” con el efecto del brinco que no falta y el choque de palma cuando algo en común nos alegra.

Todo eso y más es Oscar, mi papá. Cumple el 11/11 y se cree el panqué que a mi mamá le gusta. Mi mamá por fortuna no responde esto porque si no, me vomito.

El y yo, ideológica, económica y metodológicamente diferimos mucho y nos encontramos a medias. Nuestras discusiones con voz levantada son un clásico. De toda la vida una sola vez duramos 10 días sin hablarnos y fue por política, error que ambos sabemos -sin decirlo- que debemos evitar incurrir y que nos pesa por tal falla y nos levantó por haberlo subsanado, de la manera más humana posible: Una noche sonó un rayo con tanta potencia que ambos brincamos y dimos una mentada de susto al unísono. Dios nos reconcilió a lo duro y con escarmiento.

Oscar nació en Maracay, el quinto de 11 hermanos. De todos ellos es el más centrado y estricto en el modo de vida, siendo por ello un ejemplo para varios y alejado por otros, evitando que los regañen. Eso de los regaños es ya materia para mí superada, aunque a mi edad igualito me forma mi lío de seguido. Creo que es un morbo, porque cuando está muy calladito, sí que me preocupa.

Vivió unos años en Caracas, donde de la mano de un gran hombre llamado Jesús Martínez, su cuñado y mi tío político, aprendió el oficio de vendedor de repuestos. En ese ínterin conoció a mi madre y desde ese entonces la ha adorado con toda su alma. Luego tuvo un gran regalo, unos vasos con los signos zodiacales y una armónica que jamás aprendió a tocar...ah y yo.

Sabe decir cosas graciosas, inventar motes o comparaciones de una manera tan seria que sorprende a propios y extraños. En ese ámbito aprendí mucho de él. Es más. Para yo saber que un chiste o acotación mía es graciosa, debo decírsela y según su reacción la elimino, guardo o mejoro. Es el mejor censor de mi humor sin él saberlo, hasta que lea esto.

Tiene las tristezas de no haber estudiado más allá de ese “sexto grado de los de antes”, esos que en Venezuela sabemos que son de los mejores, ya que aprendías a pensar y sentir. La enfermedad que se le decretó en 1977 con una neurisma molesta que tiene secuelas manejables pero fastidiosas, con sus altas y bajas, le pesa de toda la vida porque limitó su potencial y padeció de la incomprensión ajena que no creían en su utilidad.

Para todos esos que dudaron de su potencial, de parte de él, están disculpados en su error.

Él sabe vivir con poco. Sabe que lo mejor de él lo dio y sirvió: Casa propia, cuidados de salud, alimentación, pequeños y humildes gustos, responsabilidad, amor, el cuidado de su familia en todos los aspectos.

¿Vieron los que dudaron de él? Ha sido un padre, esposo, hijos, hermano, tío, cuñado, amigo ejemplar.

Hay gente que lamenta no haber tenido un padre que le cuidara estando el padre vivo y que reincide en ese error con sus hijos. Él lo vivió y aún así no cometió ese error. Eso lo hace un gran hombre. Sí, como lo están pensando, me salvó de esa vida cruel.

Y viendo sus cosas inusuales, mi papá es el rey de las combinaciones extrañas al comer. Un pan relleno de zanahoria rallada con cambur y salsa de tomate. Eso es posible en él. Con gusto por las caraotas, las papas fritas, sopas de costilla, pescado salado, arepas y gelatina en grandes cantidades (más de una vez me ha quitado mis porciones).

Pocas veces me llegó a pegar, ya que eso no lo animaba ni le parecía correctivo. Lo malo es que no detenía a mi mamá que sí me sonaba. Su castigo era enviarme a la calle, ya que sabía que el no ver televisión era para mí una penitencia enorme.

Trata de no hacerse mala vida por el entorno. A veces con visos de conformismo que busca remediar antes de ir a peor. Promueve la consulta ante toda situación, no le gustan los secretos en familia. Enemigo de aquellos que se creen una gran cosa y que descuidan a los suyos por sólo aparentar un status falso.

Oírlo cantar es querer enseguida taparse los oídos, pero es mejor no decírselo aunque no lo hace mal, pero tampoco bien, digamos qué ni regular. Es de los que reparan cosas y siempre le sobran tornillos, arandelas, resortes, motores, aspas, en fin el equipo completo que pasa a ser chatarra de una vez. 

Con un gran profesionalismo en la venta de repuestos (apodado desde los 20 años como El Tigre Oscarcito en esas lides), consecuente con su trabajo y amistades, lo que le hacen ser respetado como un hombre confiable y de posiciones firmes y cívicas.

Al cumplir los 60, se cumplió su deseo de ser pensionado por todas esas cotizaciones pasadas de 1300 en el IVSS. 

Papá, desde los 16 saliste a ganarte el pan con dignidad y era justo que tuvieses la compensación idónea, que no te regalaron ni se debe agradecer a un Presidente en especial, es un deber de todo gobierno y que los otrora Presidentes no cumplían como debía ser por X o Y.

Jamás olvidaré aquella anécdota (porque siempre la repites) sobre el día que fuiste al IVSS a confrontar una documentación y una secretaria limándose las uñas te dijo de forma despectiva "tú estás muy joven para tener muchas cotizaciones" a lo que le respondiste: "Sí, lo que sucede es que yo salí desde pequeño a ganarme la vida con mucha responsabilidad y dedicación, tanta que jamás tuve tiempo en el trabajo de limarme las uñas".

Dispensa si no te he dado todo lo que debía como hijo (excepto nietos, eso lo hablamos después). Te doy gracias como siempre lo hago mentalmente, sonriendo al verte dormir tranquilo, a veces boca abierta, otras cerrada, pero siempre tan tranquilo. 

Cuando dormido te veo respirar, me siento con mucha vida, esos ojos le faltan 40 años para cerrarse, aún deben sacarle el jugo a tus lentes nuevos, esos que te identifican, la imagen que tengo desde niño, tu esencia y presencia.

Eres un ser complejo y tan enredoso, que tomaría muchos post el descifrarte y cualquier cronología no serviría, hay que brincar en detalles interesantes que son todo tu ser.

Bueno papá, ahora a cobrar su pensión, seguir trabajando que sabes que es lo que te gusta y mantiene en vida (aparte que fastidias mucho en la casa), a hacer esas cositas que este “complemento” te apoyará a hacer (recuerden, estamos en Venezuela donde se requiere de 3 sueldos por persona para estar bien).

Recuerda de brindarme mi coca-cola con galleta Susy de a seguido. Y sobre todo a compartir con la mujer de tu vida.

Gracias por ser mi papá, gente como tú, casi no hay. Hoy no te voy a abrazar, pero sí nos daremos unos topes de brazos y unas luchas. No, nietos no te sé decir, deja la pistolada…Aún tienes el cabello negro ¿o es que quieres canas cuando te los deje criándolos? (de él saqué lo feo, pero ¿y? lo bueno es lo que vale).

1 comentario:

Juan Carlos Partidas dijo...

Que bonito homenaje... si el lo leyó, para mí que si se abrazan hoy. :)

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