Estos artĂ­culos especiales los leen sĂłlo quienes saben leer

🙎🏻‍♀️CARTA DE UNA MUJER DESPECHADA



No sabes cuánto y cĂłmo añoro aquellas caricias tuyas. Esas manos (más bien garras) entreteniĂ©ndose en mis mejillas con fuerza tosca. Y cuando tirabas de mis cabellos hasta dejarme calva, ¿re­cuerdas?; tenĂ­a que callar para no decirle al doctor que todo era… por amor.


Hoy, recuerdo nuestro amanecer al amor. Te conocí aquel día del partido de béisbol cuando lanzaste esa cerveza baboseada sobre mi nuca. Eso me enamoró definitivamente.


Uy... y esos piececitos tuyos calibre 44, con los cuales golpeabas mi espalda para recordarme que te sirviera la cena. Yo sentĂ­a el honor de ser tu marinovia y caminar a tu lado o más bien… detrás, cuando me hacĂ­as andar descalza cerro arriba y cerro abajo, cargando las latas de agua o tu hijo con la otra que yo de forma silente asumĂ­ y criĂ© mientras ambos retozaban entre sábanas limpias…porque las lavĂ© con anterioridad.


Yo comprendía que no tuvieras dinero para comprarme el par de chancletas nuevas y jamás protesté. No podría olvidar cómo me hacías el amor. Primero me tirabas sobre la cama y aunque por lo general me caía, tú me parecías tan hombre, tan macho, tan Tarzán.

Han transcurrido un par de años desde nuestra lejanĂ­a, luego de aquella noche que salĂ­ corriendo del rancho en hilo nada más pues estabas como loco con ese tubo, diciendo que te contaron que yo tenĂ­a al de la bodega como un amante; no aceptaste la verdad, que el señor me sonreĂ­a y compadecĂ­a por lástima de que yo estuviese contigo cuando más bien te defendĂ­a de su ignominia. 

 
Pero confieso que no comprendo por qué ya no puedo estar contigo, si ahora tengo que calarme a este paganini simplón, quien paga todos mis caprichos, vivo en una quinta que de impecable da asco. De tan tierno, consecuente, cariñoso y abnegado más bien llega a empalagar, en nada se parece a ti, que eres tan frío. Tan es así que ni amante tiene.


Extraño nuestros paseos por el 23 de Enero a que tu compadre el jíbaro, bajar a la playa de Ocumare en las noches que rascado querías conducir tu Dodge Dart que en cualquier parte se varaba y me tocaba empujarlo; ahora no salgo de París, Disney o como muy cerca, Aruba.

Absorbo en mi jacuzzi todos los recuerdos y reflexiono. Metiendo el dedo en la copa de piña colada me digo: "nunca la felicidad es com­pleta ni como se escribe en nuestras mentes”. 


Adió caro mío, seguiré padeciendo con este príncipe buena gente, en vez de estar contigo que eres mi boxeador atormentado.

1 comentario:

  1. AnĂłnimo4:17 p.m.

    Excelente artĂ­culo! es la triste realidad que viven muchas mujeres en nuestro paĂ­s y en el mundo entero.
    Adecuado para la fecha... jejeje
    un besito

    ResponderBorrar

¿QUÉ OPINAS DE ESTE HUMORISPOST? ¡ESPERAMOS VUESTRA OPINIĂ“N!