Reclamo de una Moto

moto

No eres una mala persona -o eso quiero creer- pero parece que así como quien agarra dinero o le dan un nuevo cargo, cuando te montas en mí, tu moto, te vuelves loco y es por ti que a mí y a mis hermanas motos de todo tipo, a quienes nos culpan de todos los males que surgen en el tránsito en las calles, aceras, caminos, escaleras, ascensores y en cualquier lugar en el que anárquicamente, quieres entrar a juro, arrastrándome contigo.

Y es que no quiero decir que estés lleno/a de maldad, pero de que tienes bastante y es soterrada porque me usas como medio de transporte y sustento y diversión y acoso, la tienes.

Comienza por cómo vistes al manejarme: En chancletas o descalzo, o en tacones que no manejas bien al caminar. Con ropa ancha que se puede atorar y sin casco porque dices que te molesta oler tu propio aliento; yo, tu moto, tengo que decirte que el casco no deja que te entre ni salga la inteligencia.

Y, cuando las circunstancias así te obligan, buscas ese casco chiquito viejo que está prohibido por las leyes porque de lo único de lo que protege, es de las cagadas de palomas, más nada. Y tu rebeldía siempre se acaba con un golpe que te llevas tú y me das a mí, pero por el cual tú y los demás, me ponen de culpable.

Ir en sentido contrario en una calle es tu fascinación y casi nunca la gente que insulta se refiere al conductor, sino a la moto. Yo pago tus ganas de hacer lo que te sale del forro de mí asiento y del tuyo. Y es en esas ocasiones -que son muchas- en las que vas en sentido contrario o por la izquierda de los vehículos (lo que está prohibido, pero hasta los dueños de motos policiales también hacen), es que terminan hiriendo, desviviendo o asustando gente.

Luego lloras porque te sale prisión o pagar multa y me culpas a mí y dices que fui una mala decisión de compra, jamás dices que fue mala decisión construir tus propios caminos por donde quieres y no debes o, que más que motorizado, eres un brutorizado.

Tienes a tus pasajeros como bolsas de aire, sean amigos, familiares o clientes, ya que de vez en cuando usufructúas mis funciones para contigo, desplazando a gente a la que le cobras y no me complaces ni con un cariñito, especialmente luego de cargar a varios pasajeros pesados o varios garrafones llenos de agua y/o sacos de cemento.

Más bien ante cualquier falla me quitas una pieza, desnudándome de a poco para después quejarte de que ya no te doy velocidad ni eficiencia, ¿Por qué no te quitas unos órganos y ves sí vas a tener la misma habilidad de antes?

Me haces quedar mal ante las motos de los moteros o harlistas (dueños de Harley Davison original o similar); no me mejoras, cuidas ni me llevas a pasear para yo disfrutar del paisaje así como de llevarte plácidamente como en una postal. Todo es correr, abusar o subir la adrenalina (lo que yo llamo, casi matarnos ambos por no dejar).

No todas las habilidades que crees que tengo, las tengo, dueño mío. Eso de ir grandes trechos en una sola rueda, hacer piruetas, saltar sobre los policías acostados, soportar el paso por zanjas a 90 kph sin romperme o aguantar hasta donde tengo estampado el nombre una calle inundada, no son cosas que vivieran en mí construcción, garantía o ganas de serte útil. ¡Ya por favor deja de hacer todo eso!

Estoy asociado al mal, pero el mal, me conduce; eres malo cuando manejas y víctima falsa cuando te toca ser peatón porque me llevaste al taller por daños que pudieron ser evitados sí no me manejaras como sí tuviese garantía de por vida por el fabricante.

Cada vez que dicen “siempre que hay un accidente vial, hay una moto involucrada”, me avergüenza porque se van contra el aparato que no se puede mover por sí mismo. Todo es culpa de quien nos maneja, así que todo lo malo que hay en mí, está más bien sobre mí: tú.

No es que eres villano, es que sacas tu verdadera esencia o imitan una falsa defensa para que otros motorizados erráticos y desquiciados no te juzguen, convirtiéndome a mí, una pesada y rápida extensión de metal y goma de tu cuerpo, en un arma intimidatoria perteneciente a una supuesta raza que quiere colonizar las calles y las aceras.

Quisiera haber nacido una moto de esas finas, grandes, que sorprenden por su estética, belleza y que en conjunto a sus hermanas similares, son todo un gusto poder verle. No la moto sutil y útil que soy, ya que soy vejada por un chofer bastante inconsciente conmigo y con todos, que cree que manejar es un derecho, cuando es un privilegio.

La mala fama que tengo me ha llevado no sólo a sanciones, depósitos y reclamos de tu parte porque te detuvieron para multarte y hacerte escuchar a un funcionario burocrático darte una charla que no entendiste porque seguías con el casco puesto.

Ahora hay gente en las esquinas -con disfraces y/u objetos ridículos y humillantes- que me golpean y obligan a retroceder, sólo porque tú deliberadamente te atravesaste en el cruce peatonal ya que no te dio chance de comerte la luz amarilla o la roja y causar ese accidente que sueñas, para estrenar unas muletas y un yeso que ya tienes en casa como trofeos por tu conducción.

El día que ya yo no sea tu moto, ese día estaré en paz, aunque sí me quedará el resquemor de que compres otra moto y le hagas similares o mayores horrores de los que has hecho conmigo.

@Humoristech 

Con el Marico en la Boca

En este blog no decimos groserías, porque estamos en un nivel social más alto que cualquier corre por el suelo; pero debemos decir la grosera expresión “marico” para poder criticarla, ya que en ocasiones hay que bajar al infierno para caernos a trancazos con el propio diablo en su casa, con el propósito de lograr el bien.

Tampoco somos capaces de falsear la verdad. La exageramos, desdibujamos, le ponemos sal y pimienta al gusto, la desguañingamos hasta sacarle el jugo y la mostramos de manera más digestiva, pero nunca la falseamos. Sí pensaron que iba a decir el chiste del abuelo Simpson, dese por engañado.

Volviendo a lo que les decía, esa expresión de “marico” que tienen adultos ancianos, adultos maduros, adultos recientes, cuasi adultos, adolescentes, niños y las primeras palabras de los bebés, pasó de un recurso para preguntar (¿Tú eres marico o te la das?), a un trato familiar.

Sí tú tienes un marico en tu familia, pues bien por ti, pero en la mía no sé si hay y, de haber, te juro que no soy yo. Así que mejor es que no te expreses así conmigo porque, sí los que son maricos no les gusta que les digan maricos, entonces yo, que no soy marico, ¿Cómo sí debo tolerar que me digas marico, sí no soy marico?, ¡Ay que ser muy marico para dejar decirse así!

marico
 

La comprensión

Como ahora hay que ser tolerante con lo que molesta, incomoda y ofende porque sí no una mayoría que cree saber todo de la vida de los demás se molesta, incomoda y ofende, pues vamos a aceptar que el léxico, socialización y la dotación de entendimiento que belcebú y los panfletos marxistas y videos de TikTok les han brindado, les conminan a creer que en una oración de 14 palabras, siete sea decirle marico a tu interlocutor, tiene un propósito.

Sí, lo tiene, porque quien demuestra su pobreza de lenguaje diciéndole a la contraparte “marico” más de tres veces, más que demostrar que jamás ha abierto un diccionario, no consulta Google, le teme a ChatGPT y cree que la igualdad es lanzarse a un barranco expresivo, esa ¿persona?, lo que quieres es convivir con un marico.

Antes de proseguir, definamos marico: El que presta el sombrero, a la mujer, cree que el voto es una competencia grupal, le da la contraseña a todo el que vive cerca, le visita o simplemente no le coloca contraseña a su WiFi o quienes van al matrimonio de su ex. Lo de entrar en los demás grupos formados del gusto humano y no de Dios y la biología, ya queda en la conciencia de cada quien.

Retomando, ese que le dice marico a su amigo, al mecánico que lo llamó o al vendedor de computadoras que quiere convencer de que le ayude a bajar el precio del equipo, simplemente quiere convivir con un marico que le haga feliz y no le permita surgir intelectualmente.

Quieren envolver a todos en la palabrita que ya se convirtió en santo y seña de los venezolanos en el exterior junto al “mamagüevo”, echando por tierra a las Misses, el Petróleo y el Béisbol como referentes nacionales.

Los que, por pena o para fingir educación cambian el “marico” por “chico”, también corren en ese lote de disminución intelectual que parece que ahora debemos celebrar so pena de que nos metan presos, nos castiguen en las redes sociales, nos hackeen o nos dediquen el cumpleaños feliz con tambores y vallenato.

En fin, esta hipótesis que parece tesis o una idea vaga o un llamado de auxilio, es lo más similar al motivo de por qué hombres y mujeres (las que se dicen maricas o comienza un video diciendo “marica yo no entiendo…”, cosa que es evidente porque sí te expresas así, el entender no es tu fuerte), van espetando esta palabrita tantas veces que ya le están quitando el dictamen de grosería y lo están convirtiendo en sinónimo de amistad.

No pareciera nada más que las malas leyes, las cadenas de mando, las fallas en los servicios públicos sean lo que no están acercando a la Edad Media, ya que estamos avanzando en sentido contrario. También está en el cómo nos expresamos. Y lo digo porque sí no le dices un “marico/a” o “chico/a” a alguien, más que estar fuera de onda, estás siendo ofensivo, discriminador e hiriente.

Peor sí les dices señora o dama o caballero – señor. Allí sí les ofendiste porque -dixit- estás haciéndoles no ser lo que quieren ser (Barbie, no te supiste explicar) o les estás aumentando la edad -pecado-.

Allí sí, quien tenga conciencia y sepa que todo se está desmoronando y se nota en el uso del castellano y de las normas de cortesía, preguntaría tal cual como se dice apropiadamente en los llanos venezolanos, ¿Qué es esta mariquera?

NOTA: Y no se quejen del trato con esa palabra u otras, porque los revientan en redes sociales diciendo que ustedes se creen más, cuando la realidad es que en el expresar y sentir, nos estamos haciendo menos.

NOTA 2: Yo también la digo, pero cuando es apropiado y certero. Las groserías son como el dinero, nunca se debe malgastar ni darse a quien no lo merece.

@Humoristech 

El Islam no Puede Entrar en mi País

No, yo no veo a mí país dominado por el Islam. A la gente le gusta la Iglesia Católica, salvo cuando pasan el platillo de la limosna. O van a las iglesias evangélicas donde les aseguran que están en Victoria, así vivan en otro lugar (salvo los que viven en La Victoria y parece necedad referirles lo evidente). Pero que el Islam se apodere de mí país, lo veo difícil.

¿Por qué?, porque hay una fuerza casi tan grande como la fe y el respeto en mí país, llamada el “MEDALAGANISMO”, un poder en el que hago “lo que me da la gana” y, sí me lo prohíben más lo hago. Y sí lo aplica con lo que hace daño, pero es sabroso, más lo aplicarán con lo que hace daño y es maluco (malvado, inapropiado, inconveniente, peligroso, zapegato, guácala).

 

El Islam no puede apoderarse de mi país porque…

Eso prohíbe el consumo de cerdo y sus derivados y acá nos encanta un chicharrón, unas costillitas bien quemaditas, una chuleta ahumada, el cachito de jamón y el Pan de Jamón.

No permiten el consumo de alcohol y sustancias intoxicantes. Ya eso ni explicarlo tengo, aquí hasta bautizan a las bebidas con nombres en contra de la autoridad (la mal portada, dragón puro, licor sin identificar), van a dejar de beber porque vivieron de otro lado a decirlo.

Las apuestas y juegos de azar están vetados. Acá se apuesta hasta que va a llover o a qué hora se va a ir la luz y a cuál volverá.

De plano, en mí país ya se practica la apostasía (renunciar a la fe islámica), sin saber muchos qué es el Islam.

Si le hemos callado la jeta a los protestantes, de que los católicos no practicamos la idolatría (asignar compañeros a Dios o adorar imágenes, estatuas o santos), con hechos, más se las callamos a ellos que vienen a quitarnos a nuestros santitos. Imagínense la batalla contra los santeros.

Aunque estemos de acuerdo en que es mala la usura (cobrar o pagar intereses bancarios o préstamos), de eso es que vive la economía. No es prohibirla, es que no nos pongan la pata en el cogote lo que necesitamos. Por eso es que el Islam no puede entrar aquí o nos arruinamos más que con el socialismo.

Si esa religión prohíbe el uso de tatuajes y modificaciones corporales permanentes, primero el éxodo de tatuados será más masico que con el socialismo. Y segundo, ¿Cómo vamos a ser felices sin ver a las que se pusieron los cocos nuevos? Y las mujeres formarían frente de batalla si no les permiten sus uñas y cejas postizas.

Ellos prohíben el consumo de carne no halal (animales no sacrificados bajo el rito islámico o animales carroñeros/carnívoros). Acá no comemos zamuros (aunque casi se transforma en el ave nacional). Lo demás se sacrifica si saña, pero no con invocaciones o no comemos nunca.

Las relaciones sexuales fuera del matrimonio (fornicación y adulterio) las prohíbe el catolicismo y se siguen dando. Entonces los adoradores del islamismo van a tener controles sobre moteles, fábricas de preservativos y zonas de tolerancia que terminarán colapsando al país. Yo o veo posible que la gente de mi tierra soporte ese yugo.

El Islam prohíbe la homosexualidad y conductas lgbtiq+ con castigos o muerte. Saldrán pues las madres, hermanas, tías, abuelas y algunos papás a formar una revolución anti Islam que detonará a muchos (no a los homo), pero eso no pintará bien. Es mejor darles por su lado (mala elección de palabras).

Como el Islam prohíbe la magia, hechicería, astrología y lectura del futuro, las televisoras, santeros, brujos, tarotistas y las señoras que ven números de lotería en las arepas formarán un frente conjunto para derrocar cualquier intento de esa religión islámica en mi país.

Las representación figurativa de profetas o de la divinidad (e incluso de seres vivos, según interpretaciones ortodoxas), no se permite. Aunque acá se quite esa versión de Simón Bolívar chupando limón que quisieron imponer, el arte religioso es de lo más hermoso y que ayuda a evocar. Traten de prohibirle su altar en el hogar a as señoras para que vean cómo se derroca a un régimen tiránico a chancletazos.

A ellos les irrita la falta de modestia en la vestimenta (enseñar partes del cuerpo consideradas awrah, o el no uso del hijab/nicab según ciertas corrientes). Se va a formar el verg… sí les quitan los escotes o falditas a las chicas o no les dejan usar tanga en a playa. Esto va a ser una batalla de tres días y mi país, ganará.

La  música e instrumentos musicales (según interpretaciones rigoristas o fundamentalistas). Métanse con los llaneros y verán lo que es ser cortados a machetazos. Los rockeros los espantarán con su hedentina y los reguetoneros les quemarán las neuronas con solo abrir la boca (es su súper poder).

La  mixtura de géneros en espacios públicos o eventos sociales sin parentesco directo. ¿Quién se va a calar una fiesta de puro macho o pura hembra?, ¡Vayan a que se los reviente un burro y que los remate un elefante!

Es imposible que en mi país acepten al islam que no permite la celebración de festividades no islámicas (navidad, año nuevo, san Valentín, cumpleaños, etc., según grupos conservadores). Acá que hasta porque pierda el equipo de béisbol se compra torta, pasapalos y una parrilla con sus respectivas bebidas, nadie permitirá que le quiten las rumbas. Hasta los Testigos de Jehová que andan en esa misma locura, cantan susurrado el cumpleaños y se sientan para que les den torta.

La tenencia de perros dentro de la vivienda como mascotas (por considerarse impuros en varios madhabs), es ya un motivo de peso para que los islamitas no tengan chance de adueñarse de mi país. La tasa de perrhijos es gigantesca, así como la de gathijos, pajarhijos, gallinhijas y morrocoyhijas.

Ellos prohíben mentir, maldecir, chismear o calumniar. Nuestra religión también, pero no nos dan pedradas hasta morir por ello.

El  vestir seda o usar joyas de oro en los hombres, está prohibido por el Islam. En mi país, por el calor, delincuencia, costos y el buen gusto. Pero de prohibirlo, los van a empezar a usar para buscar pelea.

La  imitación del otro género en vestimenta, gestos o comportamiento. Los creadores de contenido formarán una rebelión contra el Islam, haciendo -por primera vez- algo bueno con sus vidas.

Esa locura no permite la  adopción plena con cambio de apellidos y pérdida del linaje biológico original. Los papás postizos no tolerarán eso y las mamás solteras, menos.

No es permitido el consumo de alimentos o agua durante el ayuno en las horas diurnas del mes de ramadán. Acá, llegan a prohibir tomarse su cafecito en la mañana y ya mejor dense por muertos.

Ellos prohíben la falta de respeto o desobediencia grave hacia los padres. Acá también, pero es mejor tratar eso con leyes y en casa, que ante un desgraciado profeta del Islam que venga a dársela mejor que un padre o madre para reeducar a un hijo rebelde. Hasta es mejor que caiga preso, que en un fanático religioso.

Ellos juran que están en contra de la justificación o comisión de violencia, actos extremistas o censura violenta bajo el pretexto de defender la religión o erradicar la blasfemia. Pero siempre terminan odiando a los que tienen religiones que no permiten el golpear a las mujeres o ahorcar gente públicamente.

Veab la enorme segregación estricta y restricción de derechos a las mujeres (como prohibición de estudiar, trabajar o viajar sin tutor masculino, fundamentado en interpretaciones patriarcales o locales). Eso es de hombres inseguros y sin vida propia, que se les moja la canoa. Ni muy, muy, ni tan, tan.

Ellos permiten el matrimonio infantil o concertado sin consentimiento pleno (justificado por sectas o tradiciones locales bajo lecturas históricas). Una buena razón de volverlos papelillo con las propias manos; con los niños y niñas, no.

Siguen con la  aplicación de castigos corporales o mutilaciones (como la mutilación genital femenina en ciertas regiones, aunque sea una práctica cultural preislámica reinterpreta como religiosa). Acá metemos presos y funamos a los que hacen algo similar, ¿Vamos a permitir que se nos haga práctica obligatoria?, no lo creo.

Y sí ya es cansona la pelea de los evangélicos o testigos contra los católicos, no imagino que nos obliguen a practicar el takfir, que es declarar infiel o apóstata a otro musulmán por no compartir una visión doctrinal estricta. Allí se nos va a ir la vida criticando como vieja chismosa o socialista resentido, en vez de hacer algo bueno por nuestras vidas.

Por esto y muchas cosas más, incluyendo que no nos permitirán ver el modelaje en bikini, el béisbol, nos pondrán a rezar a toda hora y tendremos barbas cochinas y mujeres cara tapadas, es que el Islam jamás podrá florecer en mi país, Venezuela.

Lo intentaron y no pudieron, pero ahora ya ustedes saben que todos debemos evitarlo o nos quitan hasta el diablitos de la arepa y la cerveza con el dominó.

Si vienen en paz y entre ellos, estarán bien. Pero obligados, y haciéndole a otros lo que no nos gusta que nos hagan, jamás hemos funcionado.

@Humoristech 

Masajes Relajantes

masajes relajantes
Quiero unos masajes relajantes que me hagan flotar

Me pongo a leer anuncios en páginas en inglés sobre masajes relajantes en casa (home massage Miami, por ejemplo) ya que veo en ellos cómo la gente se le van las preocupaciones con solo sentir unas manos maravillosas que les soban las coyunturas.

Quizá por el factor dinero no me pueda yo dejar colocar los músculos en su lugar, escuchando una música relajante que pareciera que me fuesen otorgado el Misopethamenos, la técnica que hace que el corazón lata 100.000 veces al año (lo que late en un día si no te hace correr un perro, un motorizado, un ladrón o un policía).

Tampoco podría disfrutar de unos masajes relajantes siendo frotado con aceites esenciales, sea el de empanadas, tajadas, de ajonjolí; de coco no porque me asusta y menos el de sésamo porque me pueden abrir.

Todo esto estando medio desnudo tirado en una camilla mientras me pasan la mano por donde es y por donde no se despacha, pero que deberé callar porque yo pagaría para eso. Aunque pensándolo bien, ¿Cómo voy a pagar para eso?, ¡Mejor que no me den eso y me lo descuenten!, ¡O gratis, o nada!

La cosa es que, aunque pobre, mi sangre tiñe de rojo y mí estomago también clama por un Sushi. Y por todo lo que he trabajado, las acciones de bien que he apoyado, los votos que he perdido en ciertos candidatos, la decepción de los equipos deportivos y en homenaje a todos los pañales que no he comprado porque no tengo hijos, pero sí usé pañales siendo bebé y todos los perdí sucios, creo que por eso y más yo merezco unos masajes relajantes.

Sin saber hablar inglés, veo esas páginas porque allí todo el mundo es feliz sin fingir, la verdad es que la publicidad que hacen es de clientes satisfechos que salen con el cuerpo como montado en la nube voladora de Gokú y eso no se puede fingir y, por lo tanto, es lo que quiero vivir.

Ya luego de los 50 algunas cosas que antes tronaban de manera esporádica, ahora lo hacen en sincronía con los horas 6, 9, 12, 3 y vuelta a empezar. Eso sólo se alivia con unos masajes relajantes que lleven al cuerpo a su posición y le recuerden que él mismo debe liberar las defensas ¡Contra él mismo!

El peso de esta humildad, sencillez, nobleza, espectacularidad, gracias, salero y dulzura es difícil de llevar en un mundo de envidiosos que te atacan por ser así y hasta se ríen diciendo que no es verdad, como de seguro miles de lectores que me conocen ya están diciendo. Esa envidia que les carcome no me mata, pero da unos golpes que ameritan que me pasen la mano para alivianarme, algo así como una versión profesional del ¡Sana, sana, colita de rana!

Sí los masajes son esos que se hacen con los pies, pues que la masajista que venga a casa que sea delgada, tenga los dedos de los pies bonitos (no confundir con dedos pintarrajeados, hablo de la estructura de los dedos); además, espero que tenga los poderes de Spiderman (Spider – Woman en este caso), ya que el techo de mí casa no tiene agarraderas y, sí se cae, que me indique cómo es que la debo pisar para quitarle dolor.

En fin, en las páginas en inglés que tratan sobre masajes relajantes hay muchas verdades que uno quiere vivir y se las merece. Quizá estoy especulando en los costos, así que sí usted tiene quien le pase la mano (no su marido ni una amiga acosadora), dígame cuánto le cuesta hacerse un masaje y cada cuánto se los hace y cómo sienten el cuerpo al terminar cada sesión de masaje.

Porque el dinero no es un problema que quiera resolver con los masajes. Más bien quiero que dichos masajes relajantes me permitan concentrarme en conseguir soluciones como le hacen a todos los que se masajean.

Reflexionándolo profunda y detenidamente, ¿Y si me pongo a estudiar para ser masajista profesional, con aprendizaje e inspiración americana, pero con mí divino sabor latino?, ¿Ustedes me contratarían para pasarles la mano a domicilio?, mientras no sean hombres cabales, hombres sólo cuando nacieron ni burros, yo les pasaría la manopla. Y sí están muy buenas, haría como las paredes de mí casa cada diciembre cuando las pinto: ¡Les paso dos manos y más!

@Humoristech 

Sé lo que te Haces con el Verano que Estás Pasando

Sé lo que haces con el verano que estás pasando

 

No, no te he visto, pero la cara de persona alivianada o estresada, te delata. También el que lo niegas o lo confirmas, te delata. El que lo critiques o lo aceptas, te delata. El que estés en soledad de pareja o en compañía, te delata, porque una cosa no se pelea con la otra. Por eso y más es que sé lo que te haces con el verano que estás pasando.

Esto va más allá de admirar páginas web o hacerlo más discreto observando canales telegram adulto o pidiéndole a una amistad unas imágenes para esas noches de frío, de calor, en las que no puedes dormir o quieres dormir con una sonrisota de oreja a oreja.

Lo tuyo es que tienes mucho calor, por eso tienes el verano encima, eres una persona caliente o calenturienta, eres el yin y el yan, el yan y el yan, el yin y el yin y lo que sea, menos tú…y eso te gusta, porque ameritabas alocarte un poco para bajar esa olla de presión que es tu cuerpo y que tiene tiempo pitando.

Te distraes o tienes mucha actividad; de repente te da una gran euforia y en otros instantes te apagas; en otros eres Heidi saltando por la pradera y, en otros, eres un habitante zombi del inframundo.

Sientes un sudor tan malo como aquel que se siente cuando las ganas del baño ya te están aflojando todo, pero tratas de calmarte usando mantras inventados, agua fría o pensando en lavadoras descompuestas.

La falta de ayuda para socializar es otro aspecto por lo que sé lo que haces con el verano que estás pasando. Revisas tu app de Telegram y los diversos Canales Telegram que hacen vida social virtual allí y que te educan, informa, entretienen o te llenas de trivias a ver sí te distraen, siempre caminando por la cuerda floja para no aflojar en tu fuerza de voluntad y necesidad de ser más fuerte.

La cosa es que, buscar en la Internet es algo que por error puede conducirte a otra cosa sin querer y terminar viendo algo que te aliente a la locura que estás evitando. Bueno, no exactamente un error porque primero debes teclear en el buscador y ponerte a hacer scroll, no nos hagamos los locos nada más porque tú estás a un paso de aflojarte de las agarraderas de la coherencia.

La materia gris se ve opacada por otra materia de color más claro que la quiere subyugar; evitas verles la cara a tus seres queridos porque se te nota demasiado y cuando te pregunten no vas a saber qué contestar ni ellos podrán tapar que ya lo intuyen.

Difícil hablar con las amistades sí estas están casadas o en pareja; difícil hablar con otras personas en iguales condiciones porque más bien te buscan como paño de lágrimas. Complicado pagar un psicólogo para que escuche que estás como un geiser. Y los barman en Latinoamérica no son como los de las películas que escuchan a cambio de que estés tomando, sólo están pendientes de que te duermas para sacarte la cartera.

Aunque sé lo que haces con el verano que estás pasando, no piense sor solidario, ni burlarme, ni sugerir ayuda ni decirte que te fregaste. Tienes tus molinos de viento y eso se respeta.

Te haces como que te aguantas o no, que puedes con ello y parece que sí pero no; estás entre la amargura y el "yo puedo salir de esto". Eres un grito de auxilio que a su vez tira una soga para salir. Eres un amasijo de emociones, soluciones que no te gustan y tentativas que parecen pecado, pero no es más que las ganas de que no tengas esas ganas con las que no ganas.

Porque cualquier acto que acometa en pro de ti, revelará indubitablemente que estamos pasando por la misma estación veraniega y que a mí tampoco me dan aunque sea unos pañitos de agua fría de solidaridad para bajar la sudadera.

@Humoristech 

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