Siendo objetivo,
subjetivo, bautizado, confirmado y con los santos óleos preventivos ya colocados, la verdad
es que el bañarse en pareja es una gran mentira que nos enseñaron Hollywood y las novelas venezolanas desvergonzadas, falsedad esta por la que nadie debería
de pasar.
Más allá de lo que puedan
mal pensar de que hablo desde el resentimiento de no tener con quien bañarme,
secarme y vestirme y que les aseguro que tienen toda la razón, es que el
proceso es incómodo desde su concepción y hasta inútil.
Comer, dormir, bañarse, son
cosas que uno debería hacer por su cuenta. Quizá la última tenga sus
excepciones -si estás enfermo, accidentado, tienes menos de año y medio o
posees una gran fortuna y un inmenso fetiche-, pero el bañarse con alguien
puede sonar muy romántico, una forma de exploración y entrega que se lee muy
divina, pero que tiene los siguientes peros que espero le quiten la ilusión de
cometer esa barbaridad y así al menos, aminorar la envidia rencorosa que les
tengo a las parejas.
Incomodidades a las que están expuestos por andar de inventadores / calenturientos y buscar bañarse en pareja
Acá me les voy con todo: Sea
la hora que sea, apenas te metes a la ducha, lo primero que haces es mear y a
tus anchas, para que el agua se lo lleve todo. Con una pareja, peor si es la
primera vez, no vas a dejar que vea eso -a menos que sean fetichistas-, por lo
que hace del momento, algo incómodo.
A uno de los dos o a
ambos, la costumbre y hasta el temor a agarrar hongos les obligará a meterse
con chancletas al baño y, digan lo que digan, eso es lo menos erótico que se
pueda pensar, le resta el ambiente hollywoodense al asunto.
La mujer piensa que al
bañarse en pareja, el hombre le frotará y acariciará y usará los diversos
jabones, champús, acondicionadores y aceites esenciales para acariciar su
cuerpo, enjabonar su cabello y etcétera. Lo que sucederá es que él buscará el jabón
en polvo, la espolvoreará como un pescado a freír, le dará la vuelta y ya bien
empanizada la comenzará a restregar para que de manera abrasiva le salgan as
mismas peloticas de sucio que le salen a él.
Recuerdo les que todo
esto sucede en un baño desconocido para los dos o para alguno de los dos, por
lo que estarán procurando evitar hongos, salpullidos, no ahorcarse con la cortina
plástica o caerse y fracturarse y luego tener que explicar eso a la ambulancia,
policía y/o familiares.
El asunto más álgido es el agua, porque sí está fría, molesta, si está caliente, quema, emparejarla toma tiempo y quita el ambiente romántico y mientras se escucha el agua caer, nuevamente dan ganas de hacer pipí y la historia vuelve a repetirse. Em caso que les dé por toser, esgarrar, pedorrearse o sacudirse los mocos, les anticipo que el romance se va de viaje y no vuelve; esas cosas no se hacen sino hasta luego de casados y a veces, ni así.
Súmenle que, si se meten
bajo la regadera, y empiezan a besarse, el agua buscará cegarles, ahogarles y
que hagan buches que van a trasegar de boca a boca, pasando a ser besos aguados
(el chiste es malo, pero peor es que eso sea verdad).
Por una extraña razón, la
caída de agua no es tan excitante, aunque si se mojan y pega frío, hay una
oportunidad para que el fragor retorne y busquen una esquinita para volver a la
intimidad, ambos lejos del agua, especialmente de las nalgas.
Adicional y
circunstancial, es lo del cabello femenino, porque sea que se estén bañando en
pareja con o sin cachos, a las mujeres no les gusta mojarse el pelo si ciertas
condiciones no aplican y, el hecho de que estén con su amorcito no implica que
romperán su secuencia, acudiendo para ello para un gorro de baño o -dependiendo
si todo salió de repente- de una bolsa de mercado que tenían.
El erotismo se diluye
incluso sin el agua al ver que tu chica tiene una bolsa que dice “Supermercado
Popular”, pero sí te ríes, puede que sea la última vez que le veas. Aunque posiblemente
sí no se quiere mojar el cabello, difícilmente se querrá bañar contigo.
Además, cuando te bañas
en pareja te provoca cantar por la felicidad y, seguramente lo haces mal. Evítalo
sí quieres más citas con esa persona.
Para terminar de
quitarles la idea de que es bonito, sensual y hasta unificador el bañarse en
pareja, es que estamos en Venezuela y no siempre conseguiremos agua en la ducha
y tocará bañarse agarrando agua con un perol de margarina. Y sí sale agua por
la ducha, es un chorro miserable que insta a que ambos se peguen de la pared en
turnos para que les caiga un poquito de agua, so riesgo de herirse una costilla
o hacer que un riñón les sangre porque se dieron contra la llave del agua fría o
caliente.
Así que, mejor es que
cada quien se bañe, lave, mee, sacuda, frote, estruje, talle, haga gárgaras, se
frite sus partes en soledad y luego buscan donde reunirse para avivar la llama,
ya más fresquitos, higiénicos y que les haya pegado el fresco. Eviten en lo
posible pues el bañarse en pareja.
Nota: No olvidé lo que es
secarse con una tolla que ni es mullida, parece una toalla de mano y una para
los dos, que debe usar la mujer primero o se ofende porque debe terminar
secándose con la funda de la almohada; tampoco el que alguno de los dos pida un
baile sensual en la ducha buscando que se desnuque.
Tampoco toqué el tema de
que estando bañándose en pareja podría sucederle lo mismo que en la escena de
la ducha de la película “Psicosis”.
Sucede que no quise
aterrorizarles más, sobre ese acto de higiene que de romántico no tiene nada.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario