No, yo no veo a mí país
dominado por el Islam. A la gente le gusta la Iglesia Católica, salvo cuando
pasan el platillo de la limosna. O van a las iglesias evangélicas donde les aseguran
que están en Victoria, así vivan en otro lugar (salvo los que viven en La
Victoria y parece necedad referirle lo evidente). Pero que el Islam se apodere
de mí país, lo veo difícil.
¿Por qué?, porque hay una
fuerza casi tan grande como la fe y el respeto en mí país, llamada el “MEDALAGANISMO”,
un poder en el que hago “lo que me da la gana” y, sí me lo prohíben más lo
hago. Y sí lo aplica con lo que hace daño, pero es sabroso, más lo aplicarán
con lo que hace daño y es maluco (malvado, inapropiado, inconveniente,
peligroso, zapegato, guácala).
El Islam no puede apoderarse de mi país porque…
Eso prohíbe el consumo
de cerdo y sus derivados y acá nos encanta un chicharrón, unas costillitas
bien quemaditas, una chuleta ahumada, el cachito de jamón y el Pan de Jamón.
No permiten el consumo
de alcohol y sustancias intoxicantes. Ya eso ni explicarlo tengo, aquí
hasta bautizan a las bebidas con nombres en contra de la autoridad (la mal
portada, dragón puro, licor sin identificar), van a dejar de beber porque vivieron
de otro lado a decirlo.
Las apuestas y
juegos de azar están vetados. Acá se apuesta hasta que va a llover o a qué hora
se va a ir la luz y a cuál volverá.
De plano, en mí país ya
se practica la apostasía (renunciar a la fe islámica), sin saber muchos
qué es el Islam.
Si le hemos callado la
jeta a los protestantes, de que los católicos no practicamos la idolatría
(asignar compañeros a Dios o adorar imágenes, estatuas o santos), con hechos,
más se las callamos a ellos que vienen a quitarnos a nuestros santitos. Imagínense
la batalla contra los santeros.
Aunque estemos de acuerdo
en que es mala la usura (cobrar o pagar intereses bancarios o préstamos),
de eso es que vive la economía. No es prohibirla, es que no nos pongan la pata
en el cogote lo que necesitamos. Por eso es que el Islam no puede entrar aquí o
nos arruinamos más que con el socialismo.
Si esa religión prohíbe el
uso de tatuajes y modificaciones corporales permanentes, primero el éxodo
de tatuados será más masico que con el socialismo. Y segundo, ¿Cómo vamos a ser
felices sin ver a las que se pusieron los cocos nuevos? Y las mujeres formarían
frente de batalla si no les permiten sus uñas y cejas postizas.
Ellos prohíben el consumo
de carne no halal (animales no sacrificados bajo el rito islámico o
animales carroñeros/carnívoros). Acá no comemos zamuros (aunque casi se
transforma en el ave nacional). Lo demás se sacrifica si saña, pero no con
invocaciones o no comemos nunca.
Las relaciones
sexuales fuera del matrimonio (fornicación y adulterio) las prohíbe el
catolicismo y se siguen dando. Entonces los adoradores del islamismo van a
tener controles sobre moteles, fábricas de preservativos y zonas de tolerancia
que terminarán colapsando al país. Yo o veo posible que la gente de mi tierra soporte
ese yugo.
El Islam prohíbe la homosexualidad
y conductas lgbtiq+ con castigos o muerte. Saldrán pues las madres, hermanas,
tías, abuelas y algunos papás a formar una revolución anti Islam que detonará a
muchos (no a los homo), pero eso no pintará bien. Es mejor darles por su lado
(mala elección de palabras).
Como el Islam prohíbe la magia,
hechicería, astrología y lectura del futuro, las televisoras, santeros, brujos,
tarotistas y las señoras que ven números de lotería en las arepas formarán un
frente conjunto para derrocar cualquier intento de esa religión islámica en mi
país.
Las representación
figurativa de profetas o de la divinidad (e incluso de seres vivos, según
interpretaciones ortodoxas), no se permite. Aunque acá se quite esa versión de
Simón Bolívar chupando limón que quisieron imponer, el arte religioso es de lo
más hermoso y que ayuda a evocar. Traten de prohibirle su altar en el hogar a
as señoras para que vean cómo se derroca a un régimen tiránico a chancletazos.
A ellos les irrita la falta
de modestia en la vestimenta (enseñar partes del cuerpo consideradas awrah,
o el no uso del hijab/nicab según ciertas corrientes). Se va a formar el
verg… sí les quitan los escotes o falditas a las chicas o no les dejan usar
tanga en a playa. Esto va a ser una batalla de tres días y mi país, ganará.
La música e instrumentos musicales (según
interpretaciones rigoristas o fundamentalistas). Métanse con los llaneros y
verán lo que es ser cortados a machetazos. Los rockeros los espantarán con su
hedentina y los reguetoneros les quemarán las neuronas con solo abrir la boca
(es su súper poder).
La mixtura de géneros en espacios
públicos o eventos sociales sin parentesco directo. ¿Quién se va a calar una
fiesta de puro macho o pura hembra?, ¡Vayan a que se los reviente un burro y
que los remate un elefante!
Es imposible que en mi
país acepten al islam que no permite la celebración de festividades no
islámicas (navidad, año nuevo, san Valentín, cumpleaños, etc., según grupos
conservadores). Acá que hasta porque pierda el equipo de béisbol se compra
torta, pasapalos y una parrilla con sus respectivas bebidas, nadie permitirá que
le quiten las rumbas. Hasta los Testigos de Jehová que andan en esa misma locura,
cantan susurrado el cumpleaños y se sientan para que les den torta.
La tenencia de perros
dentro de la vivienda como mascotas (por considerarse impuros en varios madhabs),
es ya un motivo de peso para que los islamitas no tengan chance de adueñarse de
mi país. La tasa de perrhijos es gigantesca, así como la de gathijos,
pajarhijos, gallinhijas y morrocoyhijas.
Ellos prohíben mentir,
maldecir, chismear o calumniar. Nuestra religión también, pero no nos dan
pedradas hasta morir por ello.
El vestir seda o usar joyas de oro en los
hombres, está prohibido por el Islam. En mi país, por el calor, delincuencia,
costos y el buen gusto. Pero de prohibirlo, los van a empezar a usar para
buscar pelea.
La imitación del otro género en
vestimenta, gestos o comportamiento. Los creadores de contenido formarán una
rebelión contra el Islam, haciendo -por primera vez- algo bueno con sus vidas.
Esa locura no permite la adopción plena con cambio de apellidos
y pérdida del linaje biológico original. Los papás postizos no tolerarán eso y
las mamás solteras, menos.
No es permitido el consumo
de alimentos o agua durante el ayuno en las horas diurnas del mes de
ramadán. Acá, llegan a prohibir tomarse su cafecito en la mañana y ya mejor dense
por muertos.
Ellos prohíben la falta
de respeto o desobediencia grave hacia los padres. Acá también, pero es
mejor tratar eso con leyes y en casa, que ante un desgraciado profeta del Islam
que venga a dársela mejor que un padre o madre para reeducar a un hijo rebelde.
Hasta es mejor que caiga preso, que en un fanático religioso.
Ellos juran que están en
contra de la justificación o comisión de violencia, actos extremistas o
censura violenta bajo el pretexto de defender la religión o erradicar la
blasfemia. Pero siempre terminan odiando a los que tienen religiones que no
permiten el golpear a las mujeres o ahorcar gente públicamente.
Veab la enorme segregación
estricta y restricción de derechos a las mujeres (como prohibición de
estudiar, trabajar o viajar sin tutor masculino, fundamentado en
interpretaciones patriarcales o locales). Eso es de hombres inseguros y sin
vida propia, que se les moja la canoa. Ni muy, muy, ni tan, tan.
Ellos permiten el matrimonio
infantil o concertado sin consentimiento pleno (justificado por sectas o
tradiciones locales bajo lecturas históricas). Una buena razón de volverlos
papelillo con las propias manos; con los niños y niñas, no.
Siguen con la aplicación de castigos corporales o
mutilaciones (como la mutilación genital femenina en ciertas regiones,
aunque sea una práctica cultural preislámica reinterpreta como religiosa). Acá metemos
presos y funamos a los que hacen algo similar, ¿Vamos a permitir que se nos
haga práctica obligatoria?, no lo creo.
Y sí ya es cansona la
pelea de los evangélicos o testigos contra los católicos, no imagino que nos obliguen
a practicar el takfir, que es declarar infiel o apóstata a otro musulmán
por no compartir una visión doctrinal estricta. Allí se nos va a ir la vida
criticando como vieja chismosa o socialista resentido, en vez de hacer algo
bueno por nuestras vidas.
Por esto y muchas cosas
más, incluyendo que no nos permitirán ver el modelaje en bikini, el béisbol, nos
pondrán a rezar a toda hora y tendremos barbas cochinas y mujeres cara tapadas,
es que el Islam jamás podrá florecer en mi país, Venezuela.
Lo intentaron y no pudieron,
pero ahora ya ustedes saben que todos debemos evitarlo o nos quitan hasta el
diablitos de la arepa y la cerveza con el dominó.
Si vienen en paz y entre ellos, estarán bien. Pero obligados, y haciéndole a otros lo que no nos gusta que nos hagan, jamás hemos funcionado.
