![]() |
| Quiero unos masajes relajantes que me hagan flotar |
Me pongo a leer anuncios
en páginas en inglés sobre masajes relajantes en casa (home massage Miami, por
ejemplo) ya que veo en ellos cómo la gente se le van las preocupaciones con
solo sentir unas manos maravillosas que les soban las coyunturas.
Quizá por el factor
dinero no me pueda yo dejar colocar los músculos en su lugar, escuchando una
música relajante que pareciera que me fuesen otorgado el Misopethamenos, la
técnica que hace que el corazón lata 100.000 veces al año (lo que late en un
día si no te hace correr un perro, un motorizado, un ladrón o un policía).
Tampoco podría disfrutar
de unos masajes relajantes siendo frotado con aceites esenciales, sea el de
empanadas, tajadas, de ajonjolí; de coco no porque me asusta y menos el de
sésamo porque me pueden abrir.
Todo esto estando medio
desnudo tirado en una camilla mientras me pasan la mano por donde es y por
donde no se despacha, pero que deberé callar porque yo pagaría para eso. Aunque
pensándolo bien, ¿Cómo voy a pagar para eso?, ¡Mejor que no me den eso y me lo
descuenten!, ¡O gratis, o nada!
La cosa es que, aunque
pobre, mi sangre tiñe de rojo y mí estomago también clama por un Sushi. Y por
todo lo que he trabajado, las acciones de bien que he apoyado, los votos que he
perdido en ciertos candidatos, la decepción de los equipos deportivos y en
homenaje a todos los pañales que no he comprado porque no tengo hijos, pero sí
usé pañales siendo bebé y todos los perdí sucios, creo que por eso y más yo
merezco unos masajes relajantes.
Sin saber hablar inglés,
veo esas páginas porque allí todo el mundo es feliz sin fingir, la verdad es
que la publicidad que hacen es de clientes satisfechos que salen con el cuerpo
como montado en la nube voladora de Gokú y eso no se puede fingir y, por lo
tanto, es lo que quiero vivir.
Ya luego de los 50
algunas cosas que antes tronaban de manera esporádica, ahora lo hacen en sincronía
con los horas 6, 9, 12, 3 y vuelta a empezar. Eso sólo se alivia con unos
masajes relajantes que lleven al cuerpo a su posición y le recuerden que él
mismo debe liberar las defensas ¡Contra él mismo!
El peso de esta humildad,
sencillez, nobleza, espectacularidad, gracias, salero y dulzura es difícil de
llevar en un mundo de envidiosos que te atacan por ser así y hasta se ríen
diciendo que no es verdad, como de seguro miles de lectores que me conocen ya
están diciendo. Esa envidia que les carcome no me mata, pero da unos golpes que
ameritan que me pasen la mano para alivianarme, algo así como una versión
profesional del ¡Sana, sana, colita de rana!
Sí los masajes son esos
que se hacen con los pies, pues que la masajista que venga a casa que sea
delgada, tenga los dedos de los pies bonitos (no confundir con dedos pintarrajeados,
hablo de la estructura de los dedos); además, espero que tenga los poderes de
Spiderman (Spider – Woman en este caso), ya que el techo de mí casa no tiene
agarraderas y, sí se cae, que me indique cómo es que la debo pisar para
quitarle dolor.
En fin, en las páginas en
inglés que tratan sobre masajes relajantes hay muchas verdades que uno quiere
vivir y se las merece. Quizá estoy especulando en los costos, así que sí usted
tiene quien le pase la mano (no su marido ni una amiga acosadora), dígame cuánto
le cuesta hacerse un masaje y cada cuánto se los hace y cómo sienten el cuerpo
al terminar cada sesión de masaje.
Porque el dinero no es un
problema que quiera resolver con los masajes. Más bien quiero que dichos
masajes relajantes me permitan concentrarme en conseguir soluciones como le
hacen a todos los que se masajean.
Reflexionándolo profunda
y detenidamente, ¿Y si me pongo a estudiar para ser masajista profesional, con
aprendizaje e inspiración americana, pero con mí divino sabor latino?, ¿Ustedes
me contratarían para pasarles la mano a domicilio?, mientras no sean hombres
cabales, hombres sólo cuando nacieron ni burros, yo les pasaría la manopla. Y sí
están muy buenas, haría como las paredes de mí casa cada diciembre cuando las
pinto: ¡Les paso dos manos y más!

No hay comentarios.:
Publicar un comentario