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domingo

El negocio que le compré a mi hijo...

Dedicado a los padres que les dan todo lo material a sus hijos, pero no lo espiritual, lo intelectual y una que otra tunda y susticos y castigos aleccionadores...

Mi hijo pidió independencia, luego de tanto tiempo ser skate, varias costillas rotas y una torsión testicular que ya me aleja de ser abuelo. Ah… y menos dientes.

Entonces, luego de salir del bachillerato, donde con las nueva normativa pasó por tanto examen al estilo fotocopiadora (el mismo examen siempre, debía saber cómo responder), aprobando a la 7ma de la suerte, me dijo que quería estudiar en la universidad ¡paga!

Le dije que buscara empleo, que yo, aunque tengo mi licorería y puedo costeárselo, no me animé invertir para perder. Salió por varias semanas a buscar trabajo, con la esperanza de no conseguir. Eso y que salía a las 11 y ya a la 1 estaba de vuelta con ¡no me atendieron, porque terminó la recepción de currículos y porque estaban cerrando para almorzar, esa gente no jo…!

Resignado me quedé y le pregunté,  ¿qué negocio te gustaría?, aprovechando que el local al lado de mi licorería era mío y no lo alquilé, porque eso da pérdida y ya dije que no me gusta. Me dijo, ¡la nota es un cyber!

Sin yo saber que ahora la mayoría usa Internet en casa, le monté su cyber. Una realazón que gasté, lo que me obligó a poner la hora cara y las fotocopias también. Lo barato era el aire acondicionado que era gratis. Eso y sentarse.

Le surtí el negocio con chucherías y refrescos, la inauguración fue con unos panas de mi hijo que cantaban reggae. No lo cantaban pero sí estaban bien hediondos.

Mi hijo comenzó bien ese fin de semana, el negocio lleno de sus amigos manganzones jugando, las personas que iban a realizar sus tesis, transcripciones, copias. Se movía y me dio gusto.

Ya el lunes el hijo de la Gran…Bretaña no fue,  porque trabajó todo el fin. Bueno, no se abrió. El martes fue un rato, el miércoles mediodía porque se sentía mal, de algo que llamó “dolores del fascia lata”, claro, se dio un carajazo en la pierna montando su patineta el día anterior. El jueves seguía así, el viernes fue a cobrar su semana, el sábado no apareció en la mañana y la gente urgida de atención.

Y yo quise dármelas de que sabia, comencé a atender el asunto. Llegaban chicos a jugar y me preguntaban cómo se jugaba. Se burlaban porque yo no sabía. ¿Y ellos saben acaso?, de saber no preguntan. Metían bulla, les hedían las patas, no consumían las chucherías y cuando yo me descuidaba se me bebían los refrescos. Y los adultos vueltos una estopa con el Internet, me preguntaban también y ocurría lo mismo. Las copias las sacaba yo al revés. Eso pasa cuando uno hace lo que no sabe y no busca prepararse, todo se empastela y la gente se aprovecha.

Me tocó pedirle al chico carruchero que me ayuda, que atendiera al público del cyber. Pese a que me parecía que el chico no sabía, lo dejé allí, que resolviera. A las horas un señor fue por una cerveza y comentó, ¡este pana del cyber me salvó la vida, sabe de unas cosas que ni yo que me gradué y vi algo de computación, puro empirismo!

Cuando terminó el día, revisé la registradora y ¡tenía real como los primeros días!, le di su día más un bono al muchacho. Le dije que ya no podía tenerlo como carruchero, se le aguaron los ojos. Le aclaré luego (sí, fue una coñoemadre pausa dramática innecesaria), que desde el lunes se quedaba fijo en el cyber.

El domingo vi a mi hijo durmiendo antes de yo salir y lo dejé así,  porque para la leche que da su vaca, durmiendo lo que gasta es oxígeno y escaras. El lunes le dije que el cyber quedaba a cargo de Huber y que él o buscaba oficio o quedaba como asistente de él o buscaba universidad pública. La cosa es que buscara algo, menos a mi.

Ahora mi segundo negocio es productivo y tengo un hijo que no tenía, por noble, bien portado, servicial. Me pidió un adelanto para inscribirse en un tecnológico y se lo di y no se lo cobré. Entonces mi mujer me dejó porque lo quería más a él que a nuestro hijo que ahora también me odia y decidió no estudiar decisión que me parece ya tenía de antes. Agarró mi carro para taxista y en un secuestro se lo quitaron y el seguro no me da pérdida total. Claro, si me dejaron al muchacho es una pérdida total.

Por eso creo que para tener un negocio,  hay que saber qué se hace en el mismo y si tu familia va a trabajar, que deje el cargo familiar en casa y se coloque el de empleado – patrón al llegar o tanto uno como el otro van al fracaso. La plata no conoce amigos y tampoco hijos que no aprendieron a estar con ella ni compartieron lonchera en los recreos de la escuela de la vida.
Autor: Argenis Serrano @Humoristech
Publicado por vez primera en: www.papaonfire.com

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