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lunes

FELIZ CUMPLEAÑOS NANCY


Hablar de mi mamá, Nancy, es resumirlo en 2 palabras: MI TODO.

De común no le digo mamá/madre/mami a menos que le vaya a pedirle algo. Nancy es como le llamo siempre y ella me lo permisó desde muy pequeño, porque yo lo oía de mi papá y aparte lo digo siempre con respeto y me suena bonito.

Ella nació en Caracas y se crió en el seno de una familia que si bien no tuvo tiempo mi abuela de darles seno, ninguno salió mal criado. Quizás algunos tranquilinos y ese gen se heredó a sus nietos, pero nada grave.

Era, según refiere, la más tranquila de todos sus hermanos y hermanas; de hecho sólo recuerda una pela dada por su papá más no el porqué. Mi abuelo era muy cívico, estricto, formal y un ñoco e' drema de primera, pero siempre en pos de hacer buenos ciudadanos. En eso se acordó en la última reunión familiar, que lo que Andrés hizo a su modo, valió la pena.

Aprendió a cocinar viendo y a mi me gusta todo lo que hace. Llegó hasta el tercer año de bachillerato, algo que la vida le debe puesto que podría haber llegado a ser una profesora, psicóloga, analista político, psiquiatra, diplomática, entre otras profesiones de cohesión entre los humanos de primera. Pero el trabajo y la carestía le obligaron. Llegó a estudiar secretariado en máquinas de escribir duras, con experiencia en taquigrafía Gregg, Kardex, Caja y Archivo.

De allí entró a laborar junto a mi Tía Tata (Tibisay, que recién también cumplió y adoro), en varios negocios de venta de repuestos. Allí conocería al primer y único hombre en su vida, Oscar, mi papá. 37 años de matrimonio así lo confirman.

En 1975 recibió un bello paquetito de alegría. Se ganó unos vasos decorados en un concurso de jabón ACE. ¡Ah! Y también recibió a su único hijo, ete…ete que ta' aquí.

A principios de 1977 sucedió algo que cambiaría su vida. La enfermedad de mi padre frustraría -por genética- su anhelo de su segundo hijo/a, algo que también yo lamenté, en especial cuando no tenía a quien echarle la culpa cuando hacía algo malo ó a la hora de la distribución de tareas. Aunque eso no fue todo. En efecto, el dejar de laborar para cuidar a un niño y a un adulto que se recuperaba de olvidos inmediatos no era fácil.

A Dios gracias mi padre pudo superar su limitación y volver al mercado laboral; el punto contrario es que debía ir a un sitio menos costoso que la capital, ese lugar fue Maracay, ciudad natal de mi padre.

Vivir arrimados los 2 primeros años, luchar contra un leve salpullido debido a la no costumbre al calor y tener que fregar los platos que convenientemente mis tíos colocaban en el fregadero cuando ella iba a hacer uso del mismo (la cachifa con parentesco), aparte de que cuando ella o mi papá iban a utilizar el único baño para 09 personas, mis tíos les daba por cagar hora y media, ya que de bañarse lo dudo, pues no les gusta si antes no calientan agua (aún creo que lo que hacen es pelar gallinas allí).

Luego el acostumbrarse a una ciudad pequeña y en franco crecimiento, con costumbres y ambiente distintos a la capital. Cumplir con sus funciones de madre, esposa, ama de casa, hija y hermana, ya que regularmente iba a Caracas a visitar a su mamá.

Después, su casa propia, hacer su vida en una ciudad a la cual le tomó cariño y donde ha hecho ya la mitad de su vida oficialmente. Se esmeró mucho en hacerme analítico, desde lo más complicado a lo más frugal, ya que en todo hay humanidad. Me ha enseñado a ser auto-crítico, a no llorar (dice que me veo más feo llorando) a no crear odios ni venganzas pues se pierde un tiempo útil hasta para descansar.

Me enseñó a bailar y cocinar, la cosa es que yo pero no aprendí. Muy pocas veces le he visto llorar, ni siquiera cuando su mamá murió, ya que entendió que era ley de vida y era el momento que ella descansara. De hecho, sólo recuerdo dos ocasiones de lágrimas en su rostro: cuando vio mi boleta de calificaciones en tercer año que sentenciaban que repetiría el año (cosa que nunca me he perdonado ni tengo la intención de hacer como lección dura de esforzarme y que me funcionó al llegar a la universidad) y la vez que mi papá le machucó la mano con la puerta. Esa vez ha sido la única que le he oído mentar su suegra a través del hijo de ésta con un gusto espectacular.

Métodos didácticos como darme con una paleta de madera, la cachetada voltea cara, la pelada de ojos macabra, el no hablarme durante días fueron parte de una enseñanza que a nadie se la deseo, pero que me formaron el carácter y encarrilaron. Aunque no lo crean, los peores castigos siempre fueron el no dejarme ver televisión y enviarme jugar a la calle (nunca me gustó compartir con la mayoría de galfaros de mi generación, actuales vagos irresponsables de la República) y el más cruel de todos: Comprarme la ropa. Siempre me picaba bajo las axilas ó no me combinaba la camisa con el pantalón.

Por eso tuve que pedir el dinero desde los 10 años e irme a comprar mis cosas.

Nancy este 28/04 arriba a 62 ruedas. Ahora pensionada por uno de esos planes del gobierno que para variar sí funcionan, completar las cotizaciones. Sin haber realizado viajes largos, quizás por economía o por gustos.

Siempre humilde, con su pasión por la costura y el diseño de manualidades. Con un gran gusto por las películas y series policiales de homicidio y terror, lo que me hace cerrar la puerta de mi cuarto ante tanto aprendizaje. Aguantando a un papá como pocos, regañón, hablachento y tranquilo, pero que la ama con todo su ser y daría lo que fuera por su ¡negrita!, como cariñosamente le llama. Que nunca le ha levantado la mano y cuando levanta la voz se muerde la lengua pues su amor le frena ello y más.

Un hombre que es mi ejemplo y MI VIDA, bendecido con la más maravillosa de las mujeres, esposas, la mejor de las madres, hermanas, excelente ser humano, vecina como pocas, venezolana con un libre albedrío excepcional, católica y rezandera plena de fe, buena cocinera, experta en crucigramas, criptogramas, sudoku y bordado.

Siempre he dicho como en la canción de Río Manzanares: ¡Mi madre es la única estrella, que alumbra mi porvenir, si se llegara a morir, al nicho me echo con ella!. Y es que ella es mi pana, la que confía en mí sin halagos, sólo verdades y ejemplos nada convencionales.

La que llega a hablar hasta por los codos y que me hace querer regalarle un loro para que tenga con quien conversar siempre. ¿Cómo le pido a Dios que te bendiga, si tú eres de por sí una bendición, ah Nancy? Bueno, y aún queda mucho por hacer, te debo unos viajes, unas cosas que me has pedido y que te de tu año sabático de mí (eso si está algo más difícil). Nietos/as, está en veremos, ya que tú me has dicho que no me los vas a cuidar ni criar ni mingonear (ilusa).

Aparte yo no puedo salir en cinta (otra cosa que agradezco, me criaste heterosexual 100% y bien formado/dotado gracias a la buena salud que aún conservas), por eso te debo l@s niet@s, que seguro haré en un tris (por genética familiar de parte de mi madre, bateamos puro tubey, triple ó jonrón a la hora de embarazar o en mis primas sus partos). Nancy, este blog nació del hijo que formaste, bien merecías estar con él y con humor. Feliz cumpleaños MI TODO.

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