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sábado

De cómo me salvé de un asalto al engañar al estúpido ladrón

Es difícil explicar con la palabra escrita el cómo me salvé de un atraco el domingo día de las madres, que casi desmadra a mi madre al quitarle a su querido hijo único que ama porque no le queda de otra.

Así que sólo daré la orientación e imaginen. Cuando el sujeto de manera altanera me llegó en bicicleta y enseñando el arma en su cinto, preguntándome ¿qué calle es esta?, me hice el sordo, señalándole con mi dedo índice que no oía y con los sonidos guturales que emiten algunos sordomudos.

El sujeto se ofendió...sí, como lo leen, se ofendió, porque yo dizque le señalé con el dedo medio, diciéndome ¡tú sí eres bien falta de respeto, ¿cómo me señalas así?!, por lo que seguí indicándole que yo no oía, hasta me le acerqué.

Allí como que entendió, pero quiso probar, ya tapándose la pistola, preguntándome ¿desde cuándo eres tú mudo?
Fingí que le leía los labios cuando repitió la pregunta, me apreté el brazo derecho (como cuando le pintas una paloma a alguien enmacanando el brazo), e hice el mecer de un bebé.

Sí, ya allí estaba concretando mi burla a él, lo reconozco.
Se dio por vencido, me apuntó con el dedo como si tuviese un arma, luego hizo una seña similar a "no te haré nada" y luego un pulgar arriba como "todo bien, adiós".

Sonreí a la usanza de la Mona Lisa; me fui detrás de él a paso lento, esperando que pasar una patrulla, que para variar, pasó.
Les di las señas (con mi técnica de semejanzas a caras conocidas), ayudado a que iba en bicicleta, poca gente y franela/gorra de la Vinotinto, señas muy útiles por demás.

Más adelante vi en una calle transversal a la patrulla parada y los 3 policías afuera; no me detuve a ver ni nada por el estilo, pero aspiro lo hayan interceptado.
DESPUÉS
Me iba riendo porque eso de hacerme el sordo no lo había pensado ni preparado jamás. Insisto que mi Ángel de la Guarda es jodedor también, porque me inspiró a hacer ello.

Creo que también influyó que tenía las de perder de todas formas, yo estaba en mi caminata y cuando salgo deportivo, no llevo celular ni cartera, sólo una cédula vieja y un billete, que por cierto ese día no cargaba.

Sí le enseñaba eso, el tiro era viable. Si fingía lo de mudo, también. Todo estaba supeditado a sus ganas, las cuales no estaban fuertes ayer por lo visto, porque de tenerlas, con o sin motivo me disparaba, eso ni dudarlo.
LOS DETALLES
La avenida estaba poco concurrida, quizás porque hay menos aparatos deportivos funcionando por averías de gente que pesa mucho o que es pesada y arruina lo ajeno; lo que más había era madres con sus hijos. Así que fue una ventaja me eligiera a mí para robarme, las madres sí estaban más expuestas y los niños, mayor aún. Soy un héroe pues.

Se dieron las condiciones: soledad, amplitud de calle para huír, la hora de la tarde, lo que no se le dio fue la víctima ideal ni el impulso para seguir.

Mudo o no mudo, él podría haberme disparado por no haber cargado nada o porque se dio por ofendido, que fue el colofón del descaro, ahora se creen superiores por el arma, puesto que por el alma, no lo son.
RETORNO
Llegué a mi casa aún con la risa, más de triunfo que de nervio. Eché el cuento y mis padres se sonrieron, pero agradecieron a Dios y a las ánimas que de por años me han encomendado (la de mi abuelo Gaspar Felipe y del soldado fugado, Juan Salazar), por la inspiración. Sí, lo de la sonrisa de mis padres al oír el relato fue perturbadora, lo sentí.

Yo le agradezco también a mi Ángel de La Guarda por esa idea y quizás por la oportunidad; burlarse de un ladrón, desconcertarlo y frustarle su robo es muy muy sabroso, un éxito. Pero como dicen en la televisión, "no lo intenten en casa", no es una técnica efectiva, fue para ese momento.

Se siente casi tan sabroso como desarmarlos, golpearlos, noquearlos, hacerles Fatality. Sí, sé que eso ya es mucho soñar, pero acabar con esa plaga tiene muchos matices y entre las primeras debe estar la:

Prevención, previsión, visualización, cuidado personal y grupal, la denuncia, la ubicación, la educación y sobre todo, la moral y el temor a Dios, para que de allí partan a no más agresiones, altanerías y mucho menos levantar un puño con ira ni empuñar un arma o meterse cosas raras por la nariz y/o venas.


Y sí, sigo con la risa, es que fue fenomenal. Se puede sentir nervio, pero mientras la mente no se obnubile, mucho se puede crear y la capacidad de respuesta es inmediata.

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